Miércoles
de Ceniza (Id=193)
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Cuando se procede a la bendición e
imposición de la ceniza sin celebrar Misa, es conveniente hacerlo con una
celebración de la Palabra, usando los textos propuestos para la Misa de este
día. No se dice "Gloria".
Antífona de Entrada
Señor, tú te compadeces de todos y no odias nada de lo que
has hecho; cierras los ojos a los pecados de los seres humanos para que se
arrepientan y los perdonas, porque tú eres nuestro Dios y Señor.
Misereris ómnium, Domine, et nihil odisti
eorum quae fecisti, dissimulans peccata hominum propter paenitentiam et parcens illis, quia tu es Dominus Deus noster
Oremos:
Señor, fortalécenos con tu auxilio al empezar la Cuaresma para que nos
mantengamos en espíritu de conversión; que la austeridad penitencial de estos
días nos ayude en el combate cristiano contra las fuerzas del mal.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Enluten su corazón y no sus vestidos
Lectura del libro del profeta Joel
2, 12-18
Esto dice el Señor:
"Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón con ayunos, con
lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos. Vuélvanse al Señor,
Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en
clemencia, y se conmueve ante la desgracia. Quizá se arrepienta, se compadezca
de nosotros y nos deje una bendición, que haga posibles las ofrendas y
libaciones al Señor, nuestro Dios.
Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan
al pueblo,
santifiquen la reunión, junten a los ancianos, aun a los niños de pecho. Que el
recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada. Entre el vestíbulo y
el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo:
"Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad a la burla
de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de
Israel?""
Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del Salmo 50
Misericordia, Señor, hemos pecado
Miserere, Dómne, quia peccavimus
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de
mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis
pecados.
Misericordia, Señor, hemos pecado
Miserere, Dómne, quia peccavimus
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis
pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
Misericordia, Señor, hemos pecado
Miserere, Dómne, quia peccavimus
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para
cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí
tu santo espíritu.
Misericordia, Señor, hemos pecado
Miserere, Dómne, quia peccavimus
Devuélveme tu salvación que regocija y mantén en mí un alma
generosa. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza.
Misericordia, Señor, hemos pecado
Miserere, Dómne, quia peccavimus
Aprovechen este tiempo favorable para reconciliarse con Dios
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
5, 20-21; 6, 1-2
Hermanos: Somos embajadores de Cristo y, por nuestro medio,
es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que
se reconcilien con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo
"pecado" por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación
de Dios y nos volvamos justos y santos.
Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en
saco roto.
Porque el Señor dice: "En el tiempo favorable te escuché; en el día de la
salvación te socorrí". Pues bien, éste es el tiempo favorable; éste es el
día de la salvación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón".
Hódie, nolite obdurare corda vestra, sed vocem Dómini audite
Honor
y gloria a ti, Señor Jesús.
Tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
6, 1-6.16-18
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres
para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre
celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los
hipócritas en las sinagogas y por las calles para que los alaben los hombres.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des
limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu
limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta
orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vea
la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando
vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que
está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan
la apariencia de su rostro para que la gente note que están ayunando. Yo les
aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes,
perfúmate la cabeza y lávate la cara para que no sepa la gente que estás
ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto,
te recompensará".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
No se dice "Credo".
Bendición
de la Ceniza
Después de la homilía,
el celebrante procede a la bendición de la ceniza, y dice la siguiente oración:
Hermanos: Pidamos humildemente a
Dios Padre que bendiga con su gracia esta ceniza, que vamos a imponer sobre
nuestras cabezas en señal de penitencia.
(Breve oración en silencio).
Después prosigue:
Tú que no quieres la muerte del
pecador, sino su arrepentimiento, escucha, Señor, con bondad nuestras súplicas
y bendice (†) esta ceniza que vamos a imponer sobre nuestras cabezas en
reconocimiento de que somos polvo y al polvo hemos de volver, a fin de que el
ejercicio de la penitencia cuaresmal nos obtenga el perdón de los pecados y una
vida nueva a imagen de tu Hijo resucitado. Que vive y reina por los siglos de
los siglos.
Amén.
Y en silencio asperja
con agua bendita las cenizas.
Imposición
de la Ceniza
El celebrante puede
usar cualquiera de las dos fórmulas propuestas:
1. Acuérdate que eres polvo y al polvo has de volver.
2. Arrepiéntete y cree en el Evangelio.
Mientras se impone la ceniza se
canta:
Antífona
Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan:
Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, y no cierres la boca de aquéllos que te
alaban.
Antífona
Cambiemos nuestro vestido por la ceniza y el cilicio; ayunemos y oremos delante
del Señor, porque nuestro Dios es compasivo y misericordioso para perdonar
nuestros pecados.
Antífona
Borra mi culpa, Señor.
Puede cantarse también otro cántico
apropiado. Acabada la imposición de la ceniza, el celebrante se lava las manos.
Celebrante:
Con la Iglesia penitente, que sigue las huellas de Cristo, modelo de una nueva
humanidad, dirijamos al Padre nuestra humilde y perseverante oración:
Respondemos: Oh Dios, danos un corazón nuevo.
Para que el rito de la ceniza, que inaugura el camino
cuaresmal, nos recuerde a todos que formamos parte de la Iglesia santa, pero
siempre necesitada de penitencia, roguemos al Señor.
Oh Dios, danos un corazón nuevo.
Para que nuestra comunidad una a la oración y a la
penitencia el dinamismo de la caridad fraterna, y todo aquello que se quite al
egoísmo se transforme en ayuda concreta a los pobres y marginados, roguemos al
Señor.
Oh Dios, danos un corazón nuevo.
Para que todos los seres humanos adviertan la exigencia de
renovarse en la mentalidad y en las obras, y sepan reaccionar con firmeza
contra la falta de compromiso moral y social, roguemos al Señor.
Oh Dios, danos un corazón nuevo.
Para que los enfermos y los que sufren se sientan, más que
nunca, en el centro de la comunidad que ora y lucha contra el mal, y se
encamina en la esperanza hacia la victoria pascual, roguemos al Señor.
Oh Dios, danos un corazón nuevo.
Para que los discípulos del Señor, iluminados por la Sagrada
Escritura, purificados por el sacramento del perdón y fortalecidos con el pan
de la vida, testimonien que el Reino de Dios es alegría y paz en el Espíritu,
roguemos al Señor.
Oh Dios, danos un corazón nuevo.
Celebrante:
Oh Dios, rico en misericordia, danos la alegría de sentirnos salvados y guíanos
con la fuerza de tu Espíritu a la gran fiesta que tú preparas a los hijos
pródigos que vuelven a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta,
Señor, este sacrificio con el que iniciamos solemnemente la Cuaresma, y
concédenos que por medio de las obras de caridad y penitencia, venzamos
nuestros vicios y, libres de pecado, podamos unirnos mejor a la pasión de tu
Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio
Los frutos de la penitencia
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido que en nuestras privaciones voluntarias encontremos un motivo
para bendecirte, ya que nos ayudan a refrenar nuestras pasiones desordenadas;
y, al darnos ocasión de compartir nuestros bienes con los necesitados, nos
haces imitadores de tu generosidad.
Por eso,
con todos los ángeles y todos los coros celestiales, te glorificamos y te
aclamamos cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]
El que medita la ley del Señor día y noche, dará fruto a su
tiempo.
Qui
meditabitur in lege Dómini die ac nocte, dabit fructum suum
in tempore suo
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que esta comunión abra, Señor, nuestro corazón a la justicia y a la caridad,
para que observemos el único ayuno que tú quieres y que conduce a nuestra
salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
8/3/2000-28/2/2001-13/2/2002-5/3/2003-25/2/2004-9/2/2005-1/3/2006-21/2/2007-6/2/2008-25/2/2009-17/2/2010-9/3/2011-22/2/2012-13/2/2013-5/3/2014-18/2/2015-10/2/2016-1/3/2017-14/2/2018-6/3/2019